Alma Hernández de Rojas es investigadora del Instituto Español de Oceanografía

El primer caso confirmado en España de un paciente infectado por el virus SARS-CoV-2 se conoció el 31 de enero de 2020[1] en la isla de La Gomera. El salto a la península se produjo 9 días después, detectándose los primeros casos en la Comunidad de Madrid, Cataluña y Comunidad Valenciana. En los 9 meses siguientes, en España hay mas de un millón de casos confirmados, de los que 170.000 han necesitado hospitalización y casi 16.000 ingreso en UCI. Desgraciadamente el número de fallecidos en nuestro país supera las 35 mil personas[2]. A nivel mundial las cifras son todavía más devastadoras, superándose los 45 millones de casos confirmados y los 1,2 millones de fallecidos[3].

Desde entonces nuestra vida ha cambiado radicalmente: hemos sufrido un estado de alarma con su consiguiente confinamiento durante 3 meses, que amenaza con repetirse, tenemos que utilizar mascarillas y nuestras relaciones sociales no son como eran antes. Por no hablar de la repercusión que está teniendo en la economía mundial[4] y que muy probablemente afectará a futuras generaciones. En definitiva, nos hemos dado cuenta que nuestra vida es un bien muy frágil y que está estrechamente relacionada con el ecosistema en el que vivimos: el planeta Tierra. Hemos sido espectadores de como un ser microscópico puede cambiar nuestro mundo de la noche a la mañana.

LA REVOLUCIÓN CIENTÍFICA Y LA CIENCIA ESPAÑOLA

A nivel científico esta pandemia ha revolucionado notablemente la comunidad investigadora, principalmente en lo que se refiere a la cooperación internacional[5]. En estos meses, científicos de todas las instituciones mundiales han aunado esfuerzos y han compartido conocimientos a niveles nunca antes conocidos. Se han abierto para el acceso general numerosos repositorios de revistas científicas, en los que la comunidad investigadora ha depositado todos los estudios realizados; se han identificado y compartido cientos de secuencias de genomas virales; y se están realizando más de 200 ensayos clínicos en los que participan juntos hospitales y laboratorios de todo el mundo. Aunque también esta pandemia ha puesto en evidencia a nivel mundial muchas deficiencias del sistema de investigación[6], como por ejemplo la forma y cuantía en la que se financia la investigación y el error de hacerlo únicamente para la investigación aplicada, dejando de la lado la investigación básica.

Ciencia

En el caso concreto de España, durante los últimos 12 años, hemos sido testigos de una reducción en la inversión en investigación contrariamente a lo que ha sucedido en otros países, y que ha tenido como consecuencia el colapso de la I+D+i española. Por poner un ejemplo, mientras que en España entre los años 2010 y 2017 se redujo la inversión en ciencia en un 5,9%, en Alemania ésta creció un 31% y en China un 99%.

Recientemente, el gobierno ha publicado un “Plan de choque para la Ciencia y la Innovación”[7]. En este plan se exponen 17 medidas que suponen unos compromisos de inversión de 1.056 millones de euros entre los años 2020-21. Sin embargo, ya existen voces que indican que este plan no va a ser suficiente. Un reciente informe de la Fundación COTEC[8] pone en relieve algunas dudas que plantea este Plan. Entre ellas podríamos destacar que la inversión comprometida depende de unos presupuestos que todavía no se han aprobado, la complejidad de algunas vías de financiación y la dificultad de ejecución de partidas no financieras, así como la falta de previsión del gasto plurianual. Es decir, parece que tras las 30 páginas del documento presentado por el gobierno sigue planeando la sombra de la deficiente financiación de la ciencia española.

Pero la falta de financiación no ha sido la única amenaza para la ciencia en España, también cabe señalar el peligro que supone la ausencia de la inversión en recursos humanos que ha tenido lugar desde hace tiempo. Durante estos años nuestro país ha visto como la media de edad del personal investigador se ha incrementado sin que exista ningún relevo generacional, a la vez que ha aumentado la precarización de la profesión investigadora llegando a niveles preocupantes. Esto se ha visto reflejado en una carencia en el liderazgo e influencia social de los científicos españoles durante estos meses. Durante los primeros meses de la pandemia, los científicos no han sido ni consultados ni tomados en cuenta por parte de los políticos y la sociedad española. Si miramos los comités que se han formado durante esta crisis, en ellos no participan científicos de relevancia que posean importantes responsabilidades y que sean asesores del gobierno; es más, solo se ha echado mano de los científicos como excusa cuando la pandemia ya estaba descontrolada.

No hay duda que esta crisis ha puesto de manifiesto la necesidad de blindar la ciencia española. No solo porque será la que nos ayude a salir de la actual pandemia dando respuesta a muchos interrogantes, sino porque también permitirá ayudar en la lucha contra próximas pandemias que se prevé serán más frecuentes.

DESINFORMACIÓN, BULOS Y PSEUDOTERAPIAS

Junto con la aparición y propagación del Covid-19 han aparecido y se han propagado miles de bulos y desinformaciones sobre él[9],[10], hasta convertirse en otra epidemia igual o mas peligrosa que la sanitaria. Las redes sociales, internet, programas de televisión y otros medios de comunicación han propiciado la difusión de estos bulos y teorías conspiranoicas. Entre ellas están las que hablan del origen no natural del virus, sin olvidar aquellas que dicen que las mascarillas son peligrosas para la salud. Incluso hay asociaciones médicas, como el grupo negacionista del coronavirus “Médicos por la verdad”, que niegan que las pruebas de detección mediante PCR sean eficaces, entre otras barbaridades, y a los que el Consejo de Médicos ha abierto un expediente por su negacionismo contra el Covid-19. Este nivel de peligrosidad es tan alto que hasta la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha tomado cartas en el asunto y refleja en su página web una lista de “Consejos para la población acerca de los rumores sobre el nuevo coronavirus”[11].

Como ejemplo, durante los primeros meses de la pandemia comenzaron a extenderse principalmente a través de las redes sociales, bulos sobre el origen del virus que señalaban al cofundador de Microsoft, Bill Gates, como su creador. Además, según estás falsas teorías, el fin último de la creación del virus por parte de Bill Gates era el de fabricar y utilizar vacunas para controlar a la población mundial mediante la inyección de un microchip. Este bulo ha tenido tal repercusión mundial que incluso ha sido difundido en nuestro país por un conocido cantante a través de su cuenta de una red social (información que a día de hoy ha sido eliminada). El nivel de paranoia es tal, que han llegado a proponer que la tecnología 5G es la causante del coronavirus. Esta falsa información ha sido rebatida por la evidencia científica. A través del estudio del genoma del virus los científicos cada vez están más cerca de conocer su origen, del que no hay duda que es natural. Actualmente se han propuesto dos teorías sobre su aparición: 1) mediante selección natural en un hospedador animal antes de su transferencia a humanos, y 2) mediante selección natural en humanos, seguida de transferencia a animales[12]. Aunque a día de hoy todavía son necesarios más datos para confirmar la especie (animales o humanos) en la que tuvo su origen.

Lo que no cabe duda es que el virus se ha expandido por todo el planeta usando a los humanos como vehículo de propagación. La forma en la que tiene lugar dicha propagación ha sido también otra incógnita, hasta que diversos estudios científicos han revelado que se transmite principalmente por vía aérea mediante aerosoles[13], [14]. Por ello, las autoridades sanitarias han impuesto, no solo en España sino en el resto del mundo, un aumento de la distancia entre personas e incluso la prohibición de fumar si no se mantiene esa distancia de seguridad, y en general la limitación de las interacciones entre las personas. También ha aparecido en nuestras vidas otro objeto cuyo uso ya es cotidiano: las mascarillas, y que han sido objeto de numerosos bulos. Entre estos bulos se encuentran los que dicen que su uso hace que respiremos el dióxido de carbono que exhalamos, produciendo hipoxia e hipercapnia, que hacen de nuestro cuerpo un entorno ideal para el desarrollo de un cáncer e incluso que no minimizan el riesgo de contagio. Pues bien, todo esto ha sido desmentido y podemos encontrar en internet numerosas páginas que nos explican la verdad sobre el uso de las mascarillas, los tipos que existen y cómo deben utilizarse. Además, si estos efectos nocivos fuesen ciertos, ya habrían sido puestos en evidencia por las comunidades de sanitarios y científicos cuyo uso es diario en el desempeño de su trabajo.

Otro aspecto del que se han aprovechado numerosos gurús y pseudocientíficos y que difunden a través de las redes sociales, es la aparición de diferentes tratamientos y curas frente al coronavirus. Por ejemplo, el uso del MMS o clorito de sodio que Josep Pamiés promociona por todo el territorio español como la cura, en solamente 24 horas, no solo del Covid-19 sino también de decenas de otras enfermedades. También se ha propagado por las redes sociales que siguiendo la dieta alcalina, tomando vitamina C, cloruro de magnesio,  jengibre o zumo de limón, se previene el contagio del coronavirus. No existe ninguna evidencia científica sobre todo ello, e incluso es peligroso para la salud como en el caso del MMS. Tampoco podemos olvidar la homeopatía que según diversos pseudocientíficos es capaz de protegernos de la infección por coronavirus, y que se ha demostrado científicamente que no funciona contra este virus ni frente a ninguna otra enfermedad (más allá de su efecto placebo). Estas y otras pseudoterapias están siendo denunciadas activamente por diferentes asociaciones, como la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP), que ha promovido el primer manifiesto internacional contra las falsas terapias y que hasta el momento ha sido firmado por 2.750 médicos y científicos de 44 países.

LOS ANTIVACUNAS

La carrera para encontrar una vacuna contra el coronavirus por parte de laboratorios de todo el mundo, comenzó a las pocas semanas de declararse la pandemia mundial y aún continúa. Sorprendentemente, nunca antes la comunidad científica internacional se había coordinado tan estrechamente para solucionar un problema. Además, el proceso de desarrollo se ha acelerado al máximo, acortándose el periodo de ensayo de varios años e incluso décadas, a unos 12 o 18 meses.

¿Por qué son tan importantes las vacunas? Cuando nos inmunizamos a través de la vacunación lo que estamos haciendo en entrenar y preparar a nuestras defensas naturales (sistema inmune) para que sean capaces de detectar y combatir a los virus y bacterias frente a los que nos vacunamos. De esta manera, cuando existe una exposición a estos patógenos nuestro sistema inmune estará listo para neutralizarlos y destruirlos, evitando así que nos infecten y enfermemos, e incluso fallezcamos. Pero las vacunas no solo nos protegen a nosotros sino también a las personas con las que convivimos. Existe una parte de la población que no puede vacunarse por diversos motivos de salud, por lo que la protección de este grupo de personas va a depender de que el resto de la población se vacune, ayudando así a reducir la propagación de patógenos.

Un ejemplo de la ventaja de las campañas de vacunación no muy lejano en el tiempo, es el de la poliomielitis; enfermedad mortal y cuya prevalencia es especialmente alta en niños y niñas menores de 5 años. Este virus ataca el sistema nervioso, y las personas que no fallecen por asfixia terminan con parálisis permanente y deformaciones de por vida. Pues bien, antes de existir la vacuna, en España la polio tuvo una alta incidencia durante los años 50 y principios de los 60. Se estima que en 1958 14.000 niños y niñas quedaron incapacitados y más de 2.000 murieron por culpa de esta enfermedad. Gracias a un plan de vacunación masiva a principios de los años 60 se consiguió que en 1964 se erradicase esta enfermedad de nuestro país. En el lado opuesto se encuentra lo que está ocurriendo en la actualidad con el sarampión, enfermedad que también podía haber sido erradicada. De hecho se pensaba que con los planes de vacunación mundial para el año 2015 sería otra de las enfermedades erradicadas. Sin embargo gracias a los movimientos antivacunas, y a su auge durante este siglo en Europa, miles de padres dejaron de vacunar a sus hijos. Esto provocó que en 2016 se superasen ya los 5.000 casos y en 2018 los 80.000 de sarampión en nuestro continente. Todo esto pone de relieve la importancia que tienen las campañas de vacunación en la población para que una enfermedad, que puede llegar a ser mortal, sea erradicada y por este mismo motivo acentúa el daño que puede provocar el movimiento antivacunas. Como respuesta a este movimiento, la OMS ha publicado un informe de “preguntas y respuestas sobre las vacunas contra el coronavirus”[15] que responde a las principales preguntas sobre este tema, como por ejemplo ¿cuándo estarán listas para su distribución las vacunas contra la Covid-19? o ¿cómo sabremos si las vacunas contra la Covid-19 son seguras? informe que os invito a leer y compartir.

Desafortunadamente, como consecuencia de haber sido documentados dos casos de voluntarios, que han presentado síntomas sin explicación tras administrarles la vacuna de Oxford, los antivacunas están alzando sus voces con más fuerza extendiendo el temor a la vacunación entre la sociedad. Pues bien, estos casos no deberían preocuparnos sino todo lo contrario, deben infundirnos la confianza de que las vacunas que se están desarrollando están siendo sometidas a rigurosos procesos de ensayos clínicos. Reforzando este punto, antes de procederse a la comercialización de una vacuna, los resultados de los ensayos clínicos de ésta tienen que ser analizados por un panel de expertos de la OMS que determinará si la vacuna puede utilizarse y de qué manera. Posteriormente, en cada país se decidirá si se autoriza dicha vacuna y se seguirá la legislación pertinente en el mismo.

En mi opinión, además del problema de si la vacuna será segura o no, también hay que tener en cuenta otros problemas como su nivel de eficacia y la posibilidad de fabricación y distribución en cantidades suficientes que permitan un control rápido de la pandemia a escala mundial. Esto implica que no solo debemos depositar toda nuestra confianza en el desarrollo de una vacuna que sea la solución a la situación actual. Sino que también debemos seguir garantizando y reforzando las pruebas de detección del virus, el rastreo de contactos y sobre todo el distanciamiento físico y el uso de mascarillas. Estas medidas serán las que nos ayuden a que la pandemia pueda contenerse dejando tras de sí el menor número de pérdidas y daños.

De cualquier modo, el virus ha llegado para quedarse durante un tiempo con nosotros. Ahora más que nunca, el control de esta pandemia y la salud de las personas de este planeta va a depender en gran medida de la ciencia y sobre todo de la responsabilidad individual.


[1] Redacción médica: Coronavirus: infectados en España y la evolución del brote desde el origen: https://www.redaccionmedica.com/secciones/sanidad-hoy/coronavirus-infectados-espana-y-evolucion-covid19-desde-origen-4148
[2] Datos del Ministerio de Sanidad a día 30 de octubre de 2020: https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov/documentos/Actualizacion_240_COVID-19.pdf
[3] Google a día 23 de septiembre de 2020: https://google.com/covid19-map/?hl=es-ES&mid=/m/06mkj
[4] Banco Mundial: https://www.bancomundial.org/es/news/press-release/2020/06/08/covid-19-to-plunge-global-economy-into-worst-recession-since-world-war-ii
[5] The New York Times: https://www.nytimes.com/2020/04/01/world/europe/coronavirus-science-research-cooperation.html
[6]World Economic Forum: https://www.weforum.org/agenda/2020/06/4-ways-science-needs-to-change-after-covid-19-coronavirus/
[7] https://www.ciencia.gob.es/stfls/MICINN/Ministerio/FICHEROS/Plan_de_choque_para_la_Ciencia_y_la_Innovacion.pdf
[8] https://cotec.es/analisis-del-plan-de-choque-para-la-ciencia-y-la-innovacion-del-gobierno/
[9] Nature: https://www.nature.com/articles/d41586-020-01452-z
[10] Maldita.es: Maldito bulo: https://maldita.es/malditobulo/2020/09/16/coronavirus-bulos-pandemia-prevenir-virus-covid-19/
[11] https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public/myth-busters
[12] Nature: https://www.nature.com/articles/s41591-020-0820-9
[13] BBC: https://www.bbc.com/mundo/noticias-53332686
[14] https://www.agenciasinc.es/Noticias/Cinco-preguntas-clave-sobre-la-posible-transmision-aerea-del-coronavirus
[15] https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/question-and-answers-hub/q-a-detail/coronavirus-disease-(covid-19)-vaccines

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