Mª Cristina Fdez Comins Profesora de Educación Secundaria

Nota: En el siguiente texto, la autora responde al artículo publicado por el diario asturiano “La Nueva España” el día 2 de junio, en el que se recogían declaraciones de representantes de academias sobre la marcha del curso escolar durante el confinamiento y en el que se vertían críticas a la escuela pública y su profesorado.

Al leer la noticia publicada en la Nueva España bajo el titular “El próximo curso será ‘catastrófico’, sobre todo en la pública, alertan las academias”, me vienen a la cabeza las letras de Javier Krahe, “voces hipócritas piden, coléricas, medidas drásticas, sillas eléctricas”. Y, como él, voy a utilizar el humor y la ironía como antídoto para digerir el esperpéntico contenido del mismo.


Esas voces hipócritas son las que, impúdicas,
lanzan mensajes apocalípticos sobre una catástrofe
del próximo curso en la escuela pública.

Con el beneplácito de un periódico que les da pábulo,
se erigen en ejército de héroes fantásticos
y se proclaman defensores de sus discípulos.

Pero hay un paréntesis porque su público
no es homogéneo ya que se excluyen los que no pagan.

Y ahí está el problema en esta casuística:
que andan las cuentas medio anoréxicas
y hay que hacer números para obtener réditos de lo académico.

Nos llaman zánganos, un tanto abúlicos,
incluso apáticos. ¡Hay que ser mísero!

Pues bien, señores, dejen su oráculo,
no estén tan ávidos de dar desánimo
a quienes siempre hemos estado
pendientes de nuestro alumnado en lo didáctico y en el espíritu.

Nuestros horarios no tienen cómputo que, si hay que dar ánimos
y dar el máximo, se coge el teléfono sea lunes o sábado.

En cuanto al curriculum, se fue avanzando,
siempre al unísono, bajo las órdenes de los que ostentan deber legítimo
y respetando a quienes no tienen todos los medios que son necesarios.

Para ustedes ya es un clásico
poner obstáculos a todo lo público.

Y si se tercia, derraman lágrimas
mientras aplauden en los balcones como fanáticos,
pero acto seguido se pasa página
y se arremete contra lo único que garantiza
mismos derechos sin distinciones en lo económico.

No nos humillen, no sean zafios
no nos agoten con sus despropósitos

Que se han olvidado de sus escrúpulos
tan preocupados con sus matrículas.

Y si hay otro artículo nunca lo olviden:
la Escuela Pública siempre en mayúsculas.

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