Fernando Rubiera Morollón es Profesor de Economía Urbana y Regional de la Universidad de Oviedo

El 21 de julio de 2020 los líderes europeos llegaron a un acuerdo para crear un fondo sin precedentes en la Unión que contribuyese a la reparación de los daños económicos y sociales provocados por la pandemia de coronavirus y facilitase una acelerada recuperación y modernización de las economías europeas. Durante el periodo 2021-2024 la Unión pondrá en juego la impresionante cantidad de 750 mil millones de euros articulados mediante distintos instrumentos financieros. Este gran programa de recuperación ha sido bautizado como Next Generation (para más información véase la web de la Comisión Europea: plan de recuperación para Europa).

Next generation Europe

La movilización de este volumen de recursos sin precedentes es una extraordinaria oportunidad para que, al tiempo que se facilita la reconstrucción de nuestras economías, se de un fuerte impulso a los grandes objetivos de la Unión Europea. Por esta razón se han planteado los fondos de reconstrucción Next Generation como ayudas condicionadas necesariamente vinculadas a proyectos concretos que faciliten: (i) la modernización y digitalización de nuestras sociedades, (ii) la transformación energética o (iii) el crecimiento medioambientalmente sostenible, así como (iv) una integración más justa de la mujer en la sociedad y en el mercado de trabajo. Cuando se habla de que la ayuda de la Unión será “condicionada” nos estamos refiriendo justamente a esto: no se podrán usar estos fondos en cualquier proyecto sino solamente en aquellos que estén en línea con las grandes estrategias de la Unión.

Si vamos descendiendo, de lo macroeconómico a lo microeconómico, de las cifras agregadas a la realidad del día a día de Asturias o Gijón, nos tenemos que dar cuenta que hay que “ponerse las pilas” para identificar los proyectos que mayor impacto pueden tener en nuestra región y en nuestra ciudad para captar los fondos Next Generation y, lo que es mas importante, para usarlos inteligentemente en proyectos que nos aseguren la recuperación, primero, y, después, dar el salto a una economía moderna, verde y justa entre géneros. No hay que cometer de nuevo los errores que se cometieron con los fondos mineros. Hay que evitar caer en financiar proyectos de dudoso efecto en la competitividad de la región, o grandes obras e infraestructuras de muy costoso mantenimiento. Dejémonos de proyectos tan impactantes como inútiles y vayamos a lo que de verdad puede transformar nuestra sociedad, nuestra región y nuestras ciudades.

Lo que se trata es que el dinero llegue a todas las empresas, emprendedores y proyectos innovadores en los que se pueda apoyar un crecimiento económico sostenible que genere empleos de calidad. Esta claro que habrá recursos para la modernización energética buscando nuevas formas de producir energía ayudando a completar el proceso de descarbonización de nuestra región. Pero eso sólo será una parte de los fondos. Para obtener el mayor volumen de recursos posibles hay que desarrollar otros proyectos mas generales que consigan integrar las piezas de sostenibilidad, digitalización y feminización. Por ejemplo, el impulso de un modelo de movilidad metropolitana sostenible que reduzca el uso del vehículo privado mediante el impulso y modernización en la gestión de una red ferroviaria medioambientalmente sostenible capaz de integrar muy eficientemente las ciudades y núcleos poblacionales del área central. O la digitalización de las zonas rurales unida a proyectos de comercialización directa (productor/consumidor) de productos locales.

Metro área central d'Asturies

Hipotético mapa de un metro del área central que facilitase una movilidad sostenible entre las ciudades y núcleos del centro de Asturias crecientemente interconectadas

Cuando dejamos atrás las macro-cifras y nos enfrentamos a los micro-proyectos vamos entendiendo que una gran parte de los recursos europeos se canalizaran a través de proyectos de regeneración urbana. Nada de grandes obras impactantes, pero mucho de micro-proyectos locales que hagan de Gijón una ciudad moderna, digital, sostenible, feminizada y digitalizada.

Para evitar perder recursos y, lo que aún sería peor, para que los que captemos no se usen mal, lo que debemos es tener una estrategia clara. Estrategia como región y dentro de ella una estrategia de Gijón como ciudad. ¿Cuales son los objetivos de Gijón para la próxima década? ¿Qué sectores tienen mayor proyección y potencialidad dentro de la ciudad? ¿Qué empresas o emprendedores están innovado? ¿Qué proyectos de investigación son mas relevantes para Gijón? ¿Cuáles son los retos medioambientales y energéticos de Gijón? Respondamos a estas preguntas, prioricemos proyectos conforme a una estrategia como ciudad y como región y captemos todos los fondos posibles para desarrollarlos. Ojo, 2021 esta a la vuelta de la esquina lo que implica que, además, hay que hacer toda esta reflexión muy rápido y pasar a la acción inmediata.

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