PARA LA EMISORA RADIO GIJÓN, EAJ-34.
A partir de esta fecha queda prohibida la radiación de la canción “Clavel encarnáu” en cualquier interpretación de la misma, y de manera concreta en el disco grabado por José González “El Presi”.
Dios Guarde a Usted Muchos Años.
El Delegado Provincial, Oviedo 26 de febrero de 1958.

1

La Guerra Civil en Gijón duró quince meses: desde el 18 de julio de 1936 hasta el 21 de octubre de 1937 cuando las Brigadas Navarras entraron en la ciudad. Por tanto entendemos por franquismo en  Gijón el periodo que va desde aquel octubre de 1937 hasta la muerte de Francisco Franco en noviembre de 1975. Mejor hasta el 15 de junio del año 1977 cuando los gijoneses, y todos los españoles, pudimos elegir a diputados y senadores.Fueron cuarenta años de dictadura que terminaron definitivamente el martes 3 de abril de 1979 cuando tuvieron lugar las primeras elecciones municipales democráticas tras la Guerra Civil.

Apasionante, y ejemplo nacional, fue la eclosión de cultura popular que en Asturias tuvo lugar desde mitad de la década de 1960 hasta final de la década siguiente, en plena dictadura. Programaciones culturales muy imaginativas, llenaron Gijón y otras ciudades de Asturias con actividades formalmente no clandestinas pero que producían gran desasosiego en las autoridades de la época. Temerosas estaban del apasionante movimiento cultural que no podían contener, y que arrasaba con lo anterior.

La academia obrera de José Luis García Rúa en la gijonesa calle de Cura Sama, desde 1960 hasta el día de los Inocentes de 1965 en que fue clausurada por las autoridades educativas, marcó el camino en Gijón. Tras su ejemplo asociaciones culturales bajo la bandera del cambio reivindicaron una cultura democrática,  abierta y participativa. A las gijonesas Sociedad Cultural Gesto (cuya génesis está en 1960 como grupo de teatro), Sociedad Cultural Natahoyo (1967), Sociedad Cultural Pumarín (1967)  y Sociedad Cultural Gijonesa (1968) hay que unir otros colectivos  asturianos. Entre otros hablamos de la Asociación Amigos del Nalón (1966), de la Asociación Amigos de Mieres (1968), del Club Cultural de Oviedo (1969), del club La Amistad de El Entrego (1970) y del Club Delta de Avilés (1970).

Todos esos colectivos hicieron historia, y en la memoria de muchas y muchos se conservan estas luchas culturales por la democracia. En la memoria oral, y también en los documentos escritos. En el Archivo Histórico de Asturias en Oviedo y en el “Registro de Asociaciones” de la Consejería de Hacienda y Sector Público del Principado de Asturias se pueden consultar parte de esa parcela de la historia de Asturias con varios informes policiales de la época con cierres de sus locales incluidos, y con inciviles presiones a sus directivos y socios. Añadamos a esa documentación los archivos de cada sociedad cultural.

En el verano de 1972 se organizó en Gijón el primer Día de la Cultura. Hablamos de cultura popular bajo el sol, al aire libre, y a la sombra de los carbayos de Los Maizales. De la Sociedad Cultural Natahoyo partió la idea y la organización en solitario de las primeras ediciones del Día de la Cultura, con el apoyo de la Sociedad Cultural Pumarín y de la Sociedad Cultural Gijonesa, entidad esta última que en el año 2018 cumplió cincuenta años de actividades con el reconocimiento oficial que supone la concesión de la Medalla de Plata de Gijón.

Durante las trece ediciones del Día de la Cultura, desde 1972 hasta 1984,  pasaron por la carbayera de Los Maizales cerca de un cuarto de millón de personas; muchos grupos de teatro; medio centenar de músicos  como Jesus Pedro y Manolo enseguida Nuberu, Carlos Rubiera, Julio Ramos, Rosa León, Víctor Manuel, Luis Pastor, Adolfo Celdrán, Caco Senante, Isabel Parra, Quintín Cabrera, José Afonso, Raimon o Chicho Sánchez Ferlosio, numerosos grupos folclóricos, coros y representantes de la tonada asturiana.

¿Por qué era tan importante en los años iniciales del Día de la Cultura el hecho de reunirse, de hablar, de cantar? Simplemente porque estaba prohibido, porque era un delito. La fundamental libertad de reunión estaba restringida, lo mismo que las de asociación y expresión. Por tanto, para aquellos gijoneses y gijonesas el juntarse era fundamental, aunque fuese en un entorno relativamente cerrado como era la carbayera de Los Maizales. Pero era al aire libre, y cantando. Era un espacio de libertad para ver a otros iguales en un ambiente de romería laica, para ver a otros con las mismas ansias de libertad. Plantando cara a las autoridades en una  época de “tutela cultural y política”, donde lo fácil hubiese sido acomodarse a las circunstancias y no ser rebeldes.

 En Asturias siempre se cantó, y muchas veces con cantos reivindicativos incluso en plena dictadura franquista. Existe un valioso cancionero relativo a los sucesos de octubre de 1934 y de la Guerra Civil que en los años siguientes, clandestinamente, se cantaba en pueblos y ciudades de Asturias a veces cambiando la letra según iba cambiando la situación política.

2

Si hablamos de la canción protesta en España tras la Guerra Civil hay dos hechos importantes y fundacionales. Uno la aparición en el año 1962 (en Italia, Alemania, Francia y Uruguay, pero no en España) del libroCantos de la Nueva Resistencia Española (1939-1961)” publicado por la italiana Ediciones Eiunaudi, y otro la edición en Suecia en el año 1963 del disco “Canciones de la Resistencia Española” cantadas por Chicho Sánchez Ferlosio pero cuyo nombre, por razones de seguridad, no aparecía en el disco por ningún lado. Comentamos esos dos acontecimientos.

En el mes de julio de 1961 recorrieron España siete periodistas y músicos italianos con la misión (cumplida para la editorial Eiunaudi) de recoger en Madrid, Barcelona, Madrid, Bilbao, Vigo y en Asturias numerosas canciones de protesta que se cantaban contra el régimen de Franco. Los españoles informantes no figuraban con sus nombres en el cancionero, y eso por razones obvias: estábamos ante el más duro franquismo que se recrudeció el 20 abril de 1963 con el fusilamiento en el campo de tiro de Carabanchel (Madrid) del dirigente comunista Julián Grimau.

Sin embargo es sabido que algunos de los autores de esos textos que se cantaban con músicas tradicionales fueron los poetas Celso Emilio Ferreiro (“En El Ferrol del Caudillo”, “Desde que Franco y Falange”, “Al Santo Cristo de Limpias” y “A Paco del Prado”), José Agustín Goytisolo (“Canción de paz”), o Jesús López Pacheco (“Una canción”).

El libro “Cantos de la Nueva Resistencia Española”, un puñado de canciones contra Franco, se editó en el año 1962 y además enseguida se complementó con un disco cantado por Margot Galante Garrone y Michele L. Straniero, dos de los autores de la recopilación.

El libro (que se conoció popularmente como el “Cancionero de Eiunaudi” y que circuló por España de forma encubierta o fotocopiado) estaba firmado solamente por Sergio Liverovici y Michele L. Straniero. Contenía unas treinta canciones, algunas de la Guerra Civil, otras tradicionales y de autor anónimo y algunas con letras de poetas contemporáneos. Pero casi todas para cantar con música conocida, música de zarzuelas, de marchas militares, canciones regionales e incluso cantos religiosos.

Hablamos de canciones comoLa mujer de Pancho Franco”, “El Cristo de Limpias”, “Ya se fue el verano”, Parodia del Cara al Sol”, “Desde que Franco y Falange”,  o “Sin pan”. Por ejemplo en una de ellas, en “Muerte en la catedral” también llamada “El caballero cristiano”, se recrea la muerte de Franco mediante una hostia envenenada por un cura vasco antifascista  (No sé lo que va a pasar / pero pase lo que pase / ya tenemos libertad. / Aquí yace Paco Franco / de una hostia envenená / que le dieron en la iglesia / y, por cierto, muy bien da / y por cierto, chachachá)

Textos que fueron muy cantados, y diríamos muy populares, en los más concienciados ambientes políticos de Asturias, básicamente en el entorno de un Partido Comunista de España, PCE,  clandestino y con no pocos de sus militantes en la cárcel o perseguidos.

En el diario ABC del día 9 de enero de 1963 vemos un artículo contra “el repugnante contenido de ese libelo que contiene ataques blasfemos contra la religión católica en especial contra la advocación del Santísimo Cristo de Limpias”. Se pedía la excomunión de los autores del libro y continuaba el artículo: “El prohibir entrar en España a los comerciantes de ese engendro blasfemo-político-pornográfico no es abuso de autoridad, es sólo una medida de higiene”.

Por su parte el diario asturiano La Nueva España del 19 de enero de ese 1963 titulaba: Retirado de la circulación el libro “Cantos de la Resistencia Española”, y el artículo hablaba de que su editor y sus autores “cuya biografía pone de relieve su catadura moral” eran acusados de “insultos a España, de vilipendio de la religión cristiana, de comercio de escritos contrarios  a la pública decencia y de ofensas al honor de un jefe de estado extranjero”. A Francisco Franco se refería.

Vamos con Chicho Sánchez Ferlosio. En ese mismo año de 1963 Chicho Sánchez Ferlosio (el protocantautor español, hijo del ministro de Franco Rafael Sánchez Mazas, nacido en el año 1940 y fallecido en el año 2003) grabó clandestinamente en su casa de Madrid unas cintas que se transformaron enseguida en un disco que se editó en Suecia con el título de “Canciones de la Resistencia Española”.

En su mayoría son canciones suyas en letra y música, y enseguida fueron popularísimas en ambientes del antifranquismo y consideradas por muchos como populares, como de autor anónimo. Nada de eso, casi todas son composiciones de Chicho Sánchez Ferlosio y cantadas por él mismo, aunque en el disco no figure su nombre. Disco, por cierto, con portada del artista manchego José Ortega en ese momento exilado en París tras pasar por la cárcel, y miembro del PCE. Vemos en la portada un gallo negro y otro rojo, este entre barrotes, justo un año antes de que el régimen franquista pusiera en marcha la campaña XXV Años de Paz.

Citamos algunas canciones de ese disco. Por ejemplo, “La paloma”, “Canción a Julián Grimau”, “Canción de soldados (Dicen que la patria es)”, “A la huelga”, “Los dos gallos (Gallo rojo, gallo negro)”, “Fusiles contra el patrón”, “Las coplas del tiempo (Hay una lumbre en Asturias)”, “Qué culpa tiene el tomate (Que la tortilla se vuelva)” y “Canción de mineros (En el pozo María Luisa)”. El disco, naturalmente, no se editó en España aunque sí circulaba de manera oral y en cinta casete, y solamente años más tarde se hizo público que Chicho Sánchez Ferlosio era el cantante y el autor de letra y música.

3

Muy populares fueron las canciones del disco de Chicho Sánchez Ferlosio,  muy cantadas en Gijón y de toda Asturias, en la calle  y en reuniones bajo techo. Apuntamos ahora de manera resumida (es evidente que los casos a comentar serían muchos más) algunos ejemplos de actuaciones en Gijón de cantantes de música comprometida durante las décadas de 1960 y 1970, al margen del mencionado Día de la Cultura.

Relatamos una curiosidad sobre Raimon. El cantante valenciano estuvo a punto de actuar en Gijón en  la década de 1960, pero de hecho no lo haría hasta el XII Día de la Cultura de 1983, y antes, en julio de 1976, ya lo había hecho otro recital multitudinario en Ribadesella.

Su primer disco (un EP con cuatro canciones: “Al vent”, “La pedra”, “Som” y “A colps”) ya se había editado en el año 1963 y era ya un icono para ciertos sectores sobre todo catalanes y valencianos. Pues bien, el Ateneo Jovellanos, de corte conservador, convocó en el año 1966 un premio de novela corta, el primer Premio de Novela Corta Ateneo de Gijón, y entre los miembros del jurado estaba el barcelonés José Agustín Goytisolo.

El escritor, precisamente uno de los informantes del “Cancionero de Eiunaudi”, propuso que durante la entrega del premio en la sala Acapulco el 21 de mayo de 1966 actuase un cantante a quien él conocía, de nombre Ramón Pelegero Sanchís. Sin citar el nombre de Raimon con el que era conocido artísticamente.

Se le propuso el tema al alcalde de Gijón, Ignacio Bertrand y Bertrand que aceptó desconociendo quien era el invitado, y la cosa podía haber funcionado sino fuera porque el que había sido hasta poco tiempo antes gobernador civil de Asturias, José Manuel Mateu de Ros (que ocupó el cargo en Asturias entre 1961 y 1964 y en ese 1966 era gobernador civil de Córdoba)  era precisamente valenciano, como Raimon. En cuanto el exgobernador leyó en la prensa que un cantante de Xátiva de nombre Ramón Pelegero Sanchís iba a actuar para el Ateneo Jovellanos de Gijón telefoneó al alcalde suspendiendo el acto. No el propio acto de la entrega sino la actuación de Raimon.

El gallego Benedicto cantó en Gijón el 6 de mayo de 1969, cinco años antes de su primera participación (estuvo en tres ediciones, las de 1974, 1975 y 1976) en el Día de la Cultura. Fue un concierto anunciado como “Recital do Nova Cantiga Galega” en la sala gijonesa Acapulco y organizado por el Centro Gallego de Gijón. Acompañaron ese martes 6 de mayo de 1969 a Benedicto otros dos componentes de Voces Ceibes (Voces Libres) como eran Xavier del Valle y Guillermo Roxo, anunciados como Xavier y Guillermo. Unos meses antes, en enero de 1969, ambos habían cantado ya en Oviedo, en la facultad de Ciencias, acompañados por Vicente Aranguas y Xerardo Moscoso, también de Voces Ceibes.

A comienzos de octubre de 1972 cantó en la Sociedad Cultural Gijonesa Julia León que, además de recuperar canciones tradicionales castellanas en sus recitales incluía temas como “A la huelga” y otros similares. En el diario gijonés Voluntad vemos el anuncio del acto en estos términos: “Recital de folklore. Hoy jueves a las ocho de la tarde en los locales de la Sociedad Cultural Gijonesa, Marqués de San Esteban 7 primero, se ofrecerá un recital de antiguas canciones castellanas interpretadas por la señorita Julia León que ocasionalmente se encuentra en Asturias estudiando e investigando el folklore de nuestra región”.

Otros ejemplos son los casos del catalán Xabier Ribalta y del  cantaor de flamenco Enrique Morente que también cantaron en la Sociedad Cultural Gijonesa a comienzos de la década de 1970. Añadimos al uruguayo José Carbajal, a un Víctor Manuel ya muy popular que intervino en un acto organizado por la Unión de Juventudes Comunista de Asturias en la discoteca Carrizo Pop de la calle Juan XXIII, y en el mismo lugar un concierto del portugués Luis Cilia, en abril de 1977, como festejo por la legalización del Partido Comunista. Luis Cilia hasta el año 1974 había estado exiliado en Francia, como Paco Ibáñez, ponía música a poetas en este caso a poetas portugueses “de ayer y hoy”.

También cantó Luis Cilia en Blimea al día siguiente  y a la prensa manifestó lo siguiente: “Siempre he tenido canciones que me han prohibido cantar. Todavía ahora. Espero que la próxima vez que venga se hayan  terminado los problemas de este tipo”.  Luis Cilia recordaba -en una entrevista en El Comercio del 22 de abril de 1977- que en el año 1969 ya había visitado Asturias para cantar en Mieres y en Oviedo. En aquella vez estuvo acompañado por Miro Casabelles uno de los componentes de Voces Ceibes.

Por otra parte hay que citar a la Escuela de Comercio de Gijón -en la calle de Francisco Tomás y Valiente- porque fue germen muy importante del joven movimiento progresista local. Allí se concentraron en la década de 1970 estudiantes relacionados con colectivos cristianos como eran el Club Junior y el Club Vanguardia, pero enseguida algunos de ellos se integraron en asociaciones de otro cariz como las Sociedades Culturales de Pumarín y El Natahoyo, en la Sociedad Cultural Gijonesa y en la Asociación Cultural Gesto. Incluso en el PCE, no en vano uno de los profesores más significativos de la Escuela era Vicente Álvarez Areces entonces dirigente, en la clandestinidad, del Partido en Asturias.

En el salón de actos de esa Escuela de Comercio, y por una llamada Comisión Cultural de Alumnos, se organizaron diversos recitales musicales como uno donde intervinieron el cantante gallego Benedicto y el portugués José Afonso. Fue en el año 1972, año y medio antes de la Revolución de los Claveles del 25 de abril de 1974,  y anunciado como “Recital de Canción Popular de Galicia y Portugal a cargo de Benedicto y Xosé Afonso”.

Allí, en ese concierto, se repartieron entre los asistentes las letras traducidas de  las entonces más significativas canciones de ambos: “Milho Verde”, “A morte salió a rúa” y “Natal dos mendigos”, del portugués, y “Loitemos” o “No Vietnam” de Benedicto. Los dos venían de cantar en el Club Cultural de Oviedo y tras Gijón José Afonso y Benedicto cantaron en la Asociación Amigos de Mieres un domingo por la mañana de aquel diciembre de 1972, y también en el club La Amistad de El Entrego.

Curiosamente desde el año 2018 la Sociedad Cultural Gijonesa y Gesto tienen sus respectivas sedes en esa en esa mencionada Escuela de Comercio reconvertida en centro cultural. En Gijón se organizaron un buen número de actuaciones de cantautores que habitualmente circulaban por clubes culturales como la Sociedad Cultural Gijonesa y sociedades fraternas como La  Amistad de El Entrego, Amigos de Mieres o el Club Cultural de Oviedo.

Con motivo de la campaña de las elecciones generales del 15 de junio de 1977 el Partido Comunista de España organizó (el día 12 de junio desde las doce de la mañana y en la carbayera de Granda) un día entero de fiesta donde, además de intervenciones políticas, actuaron Víctor Manuel, Ana Belén, Manuel Gerena y los nicaragüenses Carlos Mejía Godoy y los de Palacagüina. Casualmente ese mismo día Felipe González intervenía en un mitin socialista en estadio de El Molinón.

También el Partido Comunista organizó un concierto de los chilenos  Quilapayún en la plaza de toros de El Bibio el 17 de septiembre de 1977, con Jesús Pedro y Manolo de teloneros, y el 4 de diciembre de ese año un homenaje a Rafael Alberti con la presencia del poeta en El Molinón. Rafael Alberti, recientemente llegado del exilio había sido elegido diputado pero dimitió unos días más tarde de su presencia en Gijón. En El Molinón recitó alguno de sus poemas y cantaron Jesús Pedro y Manolo, Xabier Ribalta, Benedicto, Imanol y Manuel Gerena.

Añadamos que Juventudes Musicales de Gijón, además de actividades de música clásica y varios disco-fórums sobre cantautores, organizó en la ciudad conciertos del grupo chileno Inti-Illimani en enero de 1978, y de Lluis Llach en junio de ese mismo año. Ambos en el pabellón de Deportes de La Arena.

El Partido Comunista de Asturias celebró una multitudinaria fiesta en La Coría, Viesques. Fue durante dos días, la noche del sábado 8 y todo el domingo 9 de julio de 1978. Intervinieron en la fiesta del PCA políticos como Horacio Fernández Inguanzo, “El Paisano”, y representantes de los comunistas gallegos y vascos. Pero también en la fiesta cantaron Nuberu, el grupo canario Taburiente, el cantautor Ricardo Cantalapiedra y la venezolana, aunque nacida en Logroño, Soledad Bravo que estuvo acompañada a la guitarra por Víctor Luque.

Numerosos cantautores, y grupos en esa línea de compromiso musical, actuaron esos años en muchas ocasiones en actos organizados por estudiantes como los casos del grupo vasco Oskorri que visitó Gijón varias veces, y del dúo aragonés La Bullonera que en la primavera de 1978 cantó en el gimnasio del instituto gijonés Calderón de la Barca, en el barrio de El Coto. Además  se hacían notar miembros del Nuevo Canciu Astur como Jesús Pedro y Manolo , que fueron Nuberu desde la grabación de su primer disco en 1978, y otros cantautores en lengua asturiana como los casos de Carlos Rubiera, Avelino, Manolo González, Manuel Fernández y Julio Ramos.

No olvidemos, no sería justo hacerlo, la importancia que tuvieron en Gijón salas de Cimadevilla como El Gallo, La Cabaña o El Cóndor. En ellas  cantantes como Jerónimo Granda, Víctor Luque, Mario Montes “El Indio” y Pablo Chabrol difundieron a finales de la década de 1960 e inicios de la de 1970 muchos temas latinoamericanos, sobre todo composiciones de Atahualpa Yupanqui, Jorge Cafrune, José Larralde y Carlos Puebla.

Con el fin de la Guerra Civil la canción también fue derrotada. Eran “tiempos de silencio” pero queda claro que en las cuatro décadas de ausencia de libertades en Gijón y en Asturias se cantó mucho. Con voces muy claramente contra la dictadura.

Este texto pertenece al libro colectivo  “Amigos de Mieres. 50 años de historia”, Amigos de Mieres, Mieres, 2019.

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